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La procesionaria ya no espera a la primavera: riesgos y prevención

Procesionaria

Thaumetopoea pityocampa, conocida como procesionaria del pino, es una de las plagas forestales más relevantes del Mediterráneo y un peligro creciente para nuestros animales de compañía.

El cambio climático está alterando profundamente su ciclo biológico.

En la última década:

  • En algunas zonas de España, las procesiones han pasado de observarse en abril a aparecer ya en enero o febrero. Este adelanto se debe al aumento de temperaturas y a la reducción de episodios de frío intenso, factores que aceleran el desarrollo larvario y favorecen una mayor actividad.
  • Los inviernos suaves permiten que las orugas permanezcan activas durante más tiempo, prolongando el periodo de riesgo varios meses.
  • Como consecuencia, el contacto con personas y mascotas es ahora más frecuente en parques, jardines y zonas urbanas.

¿Por qué supone un riesgo sanitario?

Las larvas están cubiertas por pelos urticantes llamados tricomas, que contienen una toxina capaz de provocar reacciones graves incluso sin contacto directo con la oruga: basta con que los pelos queden suspendidos en el aire o depositados sobre superficies.

En personas, la exposición puede provocar:
  • Irritación intensa en piel, ojos, nariz y garganta.
  • Reacciones alérgicas.
  • Problemas respiratorios severos.
En perros, el riesgo es aún mayor:
  • Inflamación severa de nariz, labios y hocico.
  • Vómitos y salivación intensa.
  • Necrosis de lengua o garganta, que puede aparecer rápidamente.
  • Dolor agudo y fiebre.
  • Shock anafiláctico potencialmente mortal.

Primeros auxilios si tu mascota entra en contacto

Estos pasos no sustituyen la atención veterinaria, pero pueden ayudar a minimizar el daño mientras llegas a la clínica:

  1. No frotes la zona afectada. Frotar libera más tricomas y agrava la reacción, pudiendo clavarlos más profundamente en la piel o mucosas.
  2. Lavar con agua tibia, sin presión y sin restregar. Mantén la zona bajo un flujo suave de agua tibia para retirar los pelos sin romperlos y reducir el tiempo de contacto.
  3. Retirar tricomas visibles (sin manipular con las manos desnudas). Utiliza guantes o pinzas. No emplees toallas ni algodón, ya que pueden romper los pelos urticantes.
  4. Evitar que el animal se lama. La lengua es una de las áreas más afectadas y la necrosis puede aparecer en pocas horas. Minimizar el contacto con la mucosa oral es esencial.
  5. Acudir al veterinario inmediatamente. La atención precoz puede evitar complicaciones graves. En casos de reacción anafiláctica, el veterinario deberá administrar medicación específica.

La procesionaria ya no es un problema exclusivo de la primavera. El calentamiento global ha adelantado su aparición y hoy representa un riesgo real para animales y personas incluso en pleno invierno.

Conocer sus efectos, identificarla a tiempo y saber cómo actuar puede salvar la vida de una mascota.