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Mi perro tiene leishmaniasis, ¿y ahora qué?

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El tratamiento efectivo de leishmaniasis canina exige seguir al pie de la letra las indicaciones del veterinario para evitar recaídas y, además, que nuestro fiel compañero se convierta en fuente de la enfermedad.

Dicen los sabios que «más vale prevenir que lamentar». Lo malo es que a veces nos encontramos al otro lado del dicho. En el caso de la leishmaniasis, esta tiene su origen en el protozoo Leishmania, y de su transmisión de encarga el flebótomo, un pequeño insecto que anda al acecho en prácticamente todo el territorio español . Aunque esta enfermedad se puede prevenir (con collares antiparasitarios y vacunación), es posible que nuestro perro se infecte si, por ejemplo, no estábamos al tanto de las medidas de prevención o si rescatamos a nuestro mejor amigo de la calle. ¿Qué hacer en estos casos? ¿Cómo evitar que la leishmaniasis se convierta en un problema mayor? Aquí te lo contamos de forma sencilla y práctica.

Diagnóstico y tratamiento de la leishmaniasis canina

Esta enfermedad se puede presentar de muchas maneras: desde lesiones en la piel hasta peligrosas manifestaciones sistémicas, como la insuficiencia renal. Dado que los síntomas de la leishmaniasis son inespecíficos, es necesario realizar pruebas de laboratorio para diagnosticarla, si bien los más comunes son la pérdida de peso, fiebre, diarrea, pérdida de pelo (sobre todo alrededor de ojos, morro y orejas), los vómitos y el sangrado nasal.

En cuanto el veterinario tenga un diagnóstico definitivo, recetará los medicamentos, que deben administrarse según sus indicaciones y al pie de la letra. El tratamiento contra la leishmaniasis canina es largo y puede dilatarse durante varios meses, si bien este plazo también dependerá del estadio de la enfermedad. Además, es muy importante recordar que los fármacos no siempre logran eliminar al parásito por completo, por lo que las recidivas (o recaídas) son frecuentes.

 

perro leismaniosis
Cuidar a un perro con leishmaniasis no es tarea fácil, pero con el tratamiento adecuado, es posible brindarle la mejor oportunidad y una vida plena.

Cuidar a un perro con leishmaniasis

Aunque también puede afectar al ser humano, lo primero que hay que saber es que tu amigo peludo no te puede contagiar de leishmaniasis por contacto directo. Puedes abrazarlo, convivir con él y darle todo el cariño que merece.

Muchos canes logran llevar vidas casi normales, incluso si esta enfermedad los acompaña muchos años. Sin embargo, como dueños responsables, debemos vigilar su estado de salud con el veterinario, ya que, en función de su evolución, puede necesitar una nueva ronda de medicamentos.

¿Por qué seguir el tratamiento al pie de la letra es tan importante?

Hay tres motivos principales por los cuales no debemos saltarnos el tratamiento prescrito por nuestro veterinario: resistencia a fármacos, recaídas y contribución al reservorio. Veamos con más detalle cada uno de ellos.

Cuando administramos un fármaco antimicrobiano, hemos de hacerlo en las dosis precisas y durante el tiempo necesario. De lo contrario, podríamos contribuir a que los parásitos desarrollen resistencias a estos medicamentos. Este principio no es propio solo de la leishmaniasis, sino de todas las enfermedades infecciosas. De hecho, esta es una de las mayores amenazas actuales para la salud mundial. Los patógenos responsables de enfermedades que ya creíamos cosa del pasado, como la tuberculosis, se han vuelto más difíciles de combatir, debido, fundamentalmente, al abuso de antibióticos, y la Leishmania no es la excepción[1]. Usar cualquier fármaco de manera correcta y racional es responsabilidad de todos.

Cuando el tratamiento de la leishmaniasis no se sigue de manera adecuada, aunque los síntomas puedan disminuir o, incluso, desaparecer, habitualmente se tratará de un efecto temporal, ya que dejamos la puerta abierta a que el parásito resurja y vuelva a causar problemas. De hecho, no son pocas las ocasiones en las que, cuando vemos que nuestra mascota recupera la salud, creemos que el tratamiento ya no es necesario y lo abandonamos. ¡Error!

perro clínica
Parte del diagnóstico de la leishmaniasis consiste en evaluar los daños causados por la enfermedad. De ello dependerá su pronóstico y mejor tratamiento

evaluar los daños causados por la enfermedad. De ello dependerá su pronóstico y mejor tratamiento.

Finalmente, un perro infectado con Leishmania contribuye al reservorio de la enfermedad y, por tanto, a su diseminación a través de la picadura del flebótomo. Dado que no siempre se logra eliminar al parásito por completo, un tratamiento adecuado y bien administrado disminuirá los niveles de Leishmania hasta el punto de que nuestro amigo no supondrá un factor de contagio.

Prevenir, incluso si ya se ha sufrido leishmaniasis

Además del tratamiento, e incluso si el animal está curado, es crucial seguir adoptando las medidas de prevención necesarias, en especial si vivimos en una zona de alto riesgo ya sabes que una sola picadura de flebótomo basta para volver a infectar a nuestro querido amigo. Por eso, el uso de collares repelentes de calidad es fundamental, sobre todo si nuestra mascota es seropositiva de esta enfermedad (es decir, que su prueba de sangre dio positivo), ya que, en esos casos, la vacuna no está indicada.

Tratándose de leishmaniasis… ¡hay que prevenir también después de curar!

[1] Ponte-Sucre, A., Gamarro, F., Dujardin J. C., Barrett, M. P., López-Vélez, R., García-Hernández, R., Pountain, A. W., Mwenechanya, R. y Papadopoulou, B. (2017). Drug Resistance and Treatment Failure in Leishmaniasis: A 21st Century Challenge. PLoS Neglected Tropical Diseases, 11(12). https://doi.org/10.1371/journal.pntd.0006052

 

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